Hace poco más de un mes, puede (o puede que no) viera como se arruinaba la vida de una persona. Esto dicho así suena bastante alarmista y de película, pero es verdad.
Pongámonos en situación, la historía tuvo lugar en un avión en el cual yo trabajaba. No negaré que es un medio en el que se pueden dar circunstancias que pueden suponer un peligro para los pasajeros, pero no estoy hablando de condiciones atmosféricas ni fallos técnicos como piensa la mayoría de la gente. Estoy hablando de mala educación, alcohol, drogas ( aunque no sé muy bien cuál es la diferencia), fobias y todas las combinaciones que llevan a una persona a comportarse de forma irracional.
Era un viaje a Berlín y el protagonista un pasajero digamos que iba ya algo pasado cuando nos pidió el tercer whisky y la sobrecargo se negó a servírselo. Hasta ahí normal, alguna vez ya me había ocurrido pero tras las quejas habituales de “por qué no” y “no estoy borracho”, suelen desistir.
Este hombre no se puso violento en ningún momento ni fue más pesado que cualquier otro pasajero. Sólo cometió un error, tener ganas de ir al baño durante el descenso. Sonará a broma pero una vez que la jefa de cabina entra a cockpit a dar la cabia asegurada nadie se puede levantar a no ser que sea una emergencia extrema. Pues el pasajero con algo de alcohol sangre se levantó reiteradas veces hasta que le sentamos en la última fila a 1 minuto del aterrizaje. El señor estaba muy colorado y se veía claramente la cara de sufrumiento y que realmente era una necesidad fisiólogica…pero claro en un estado normal, un adulto es capaz de aguntar. Él no podía.
Una vez que aterrizamos yo iba a abrir los lavabos para que aquel hombre descargara, pero la jefa nos llamó y nos dijo que no. Yo miraba al pasajero que no dejaba de decir que lo sentía, que por favor… y no puede decirle que no. El tema es que la sobrecargo había dicho a los pilotos que llamaran a la policía aeroportuaría de Berlín para que se lo llevaran. Yo me quedé a cuadros, no había pasado nada, Sí, vale, se había levantado un par de veces cuando no debía, pero no había puesto en peligro a nadie y la seguridad del vuelo no se había visto alterada en ningún momento. Pero claro lo que yo dijera a ella le daba igual. Las otras dos chicas no dijeron esta boca es mia supongo que por ahorrarse un parte negativo. Yo no dejaba de alucinar.
No se me va de la cabeza la cara roja de aquel pasajero que me enseñaba una bolsa llena de juguetes para sus hijos mientras comenzaba a llorar y aquellos policías se lo llevaban por el pasillo. No me sentía tan mal desde hacía mucho tiempo.
Para gilipolleces así bien que se actúa, eso sí, para cosas importantes canta otro gallo.
Me pregunto que habrá sido de aquel hombre, espero que todo se quedará en una reprimenda y que la decisión de una persona cuya máxima en la vida es llevar bien pintada la ralla del ojo no le haya perjudicado para siempre.
Que impotencia. Que mierda de vida.