A falta de ideas por haber estado redactando y buscando información para otros menesteres, estoy probando técnicas alternativas para suplir la falta de inspiración.
Yo – Dime un tema, no pienses.
Él – Música
Esto me ha recordado algo de lo que siempre me quejo, (últimamente mi deporte de moda. Sí lo he declarado deporte oficial) la falta de bares, bueno bares no, sitios a los que ir de fiesta en Bilbao.
Está claro que para gustos los colores, no pongo en duda que lo que gusta a la mayoría es lo que los empresarios de la noche ofrecen. Con esto los que nos salimos un poco de la norma nos vemos sin opciones. O te gusta el reggaeton o te gusta el reggaeton. Bueno miento, también puedes salvarte si te va el house y algo menos con el heavy. Pero en mi opinión ahí se acaba todo.
No pretendo ni mucho menos desprestigiar estos estilos musicales, sólo que a mi no me gustan y dado que en los bares no ponen otra cosa yo me pregunto si pretenden exterminar cualquier otra manera de disfrutar de la música. Porque a veces me da la sensación que lo único que quieren es que seamos un gran rebaño y lo que está de moda es TODO lo que hay, automáticamente debes olvidar lo anteriormente aprendido porque ya no existe. Mejor dejo esta teoría de conspiraciones mundiales para otro día…
Pero la idea sigue ahí, Bilbao no es una ciudad excesivamente grande pero si lo suficiente para que todo el mundo tuviera donde caerse muerto un viernes por la noche. Empezamos por el hecho de que no hay locales suficientes para todos los pobres diablos que salimos. Eso sí, si te gusta el roce estás de suerte porque no podrás ni moverte, eso si consigues entrar claro. Pero no se te ocurra salir, muere ahogado o pasa la noche en la cola del baño, pero pase lo que pase no salgas, porque no podrás volver a entrar.
Siempre lo mismo, siempre lo mismo…pero ¡oh! un día decides entrar en ese pub que no se sabe por qué pasaba de largo en tu mente y ¡SORPRESA! Te encanta. No te lo puedes creer, ahora no hay quien te saque de allí. A ti y a las otras dos que según los demás amigos aguantan esos truños de canciones. Pero no pasa nada porque tú eres feliz y bailas sin parar hasta que te echan y tienes que esperar una hora en la calle para que empiece el metro. De esa tontería ya hablaremos otro día, que tiene tela.
Pero un día entras y notas que algo ha cambiado. Sí, miras con pánico a los demás adeptos y sus caras te lo corroboran. La música es distinta. Resulta que se han llevado a cabo “pequeñas remodelaciones” y han echado al DJ. El estilo global puede que siga siendo el mismo o que tú te aferres a esa idea para no caer en las garras de la desesperación vivida anteriormente.
Sigues yendo porque aún ponen esos 3 minutos que te hacen vibrar, y porque las demás opciones hacen que automaticamente te siente mal el alcohol ingerido…
Visto lo visto, decides dar una oportunidad a otros lugares, venga va, hoy no pongo pegas, voy donde querais. Te obligas a ser optimista, “oye nunca se sabe, igual te sorprendes”. Pero entonces te ves rodeada de tios de 35 años cantando a viva voz “dame más gasolina” y te quieres morir. Dices que te vas y entonces tus amigos dicen que no intentas pasártelo bien.
Llevas una hora bailando cosas que detestas, rodeada de gente que no tiene que ver nada contigo y temiendo por tu vida porque por momentos no te llega el oxígeno para respirar. ¿Qué más tengo que hacer para intertarlo? No me gusta y punto.
No sé como la mayoría de la gente está contenta con el panorama actual. Cada vez me quedan menos ganas de salir, bueno ganas hay pero la visión de cómo va a ser la noche las va minando a marchas forzadas.
A mi me faltan alternativas, eso es lo único que sé. Y lo peor es que no veo solución.
¿Emigrar?